Entendiendo la Importancia del Suelo de tu Agroecosistema Tropical - I
En esta publicación se abordará un tema que te ayudará a planificar tu proyecto agrícola. Nos enfocaremos en explicar como las características del suelo influirán en el comportamiento de las plantas. Te compartiremos algunas estrategias o acciones que puedes desarrollar para evitar problemas futuros y alcanzar los resultados esperados.
Nain Peralta-Antonio
1/24/20258 min read
El suelo es un factor clave para la agricultura. Conocer y entender sus características te ayudará a realizar una planificación adecuada para alcanzar el éxito en tu proyecto. Debes saber que el suelo es importante por cuatro aspectos. Primero, es una fuente de suministro de nutrientes y de agua para las plantas. Segundo, es el lugar donde se desarrollan las raíces de las plantas, un buen sistema radicular asegura la obtención de plantas vigorosas, alimentos de calidad y un buen rendimiento, además, un mayor anclaje para las plantas, lo que le permitirá resistir vientos fuertes. Tercero, en el interior del suelo, ocurre una gran diversidad de reacciones químicas, esto se relaciona directamente con la retención de humedad y con la disponibilidad de nutrientes. Por último, en el suelo existe una gran diversidad de organismos vivos que incluyen macro y microfauna, lo cual es muy importante, pues se relaciona con la presencia de plagas y enfermedades, la degradación residuos orgánicos y cambios en las características físicas y químicas del suelo a través del tiempo.
Antes de considerar el establecimiento de algún cultivo agrícola, la primera actividad que debes realizar es un análisis de suelo. Incluso, si ya tienes cultivos establecidos, es recomendable realizar esta actividad. El análisis de suelo se divide en dos etapas. La primera etapa corresponde al muestreo del suelo y la segunda etapa, es el análisis de ese suelo en condiciones de laboratorio. En cada etapa se recopila información importante. El agricultor solo participa en la primera etapa, sin embargo, esta primera etapa tiene mucha relevancia, ya que, alrededor de un 80% de la confiabilidad de los resultados obtenidos del laboratorio dependerá de la forma en que se realizó el muestreo de suelo. El 20% restante de la confiabilidad de los resultados dependerá del manejo que se le dé a las muestras en el laboratorio.
Muestreo de suelo
El muestreo del suelo inicia con la delimitación del área o de las áreas donde se obtendrán submuestras de suelo. Si el área a muestrear es pequeña, por ejemplo, menor o igual a una hectárea, seguramente, las características del suelo serán homogéneas en toda el área. No obstante, a medida que aumente el tamaño del área, aumentará la probabilidad del tener un suelo heterogéneo. Si este es el caso, lo que debemos hacer es fraccionar el área en dos o más subáreas, utilizando como criterios, la topografía, el color, la textura, la profundidad del suelo, incluso, el tipo de manejo agronómico que se aplica.
Una vez delimitado el área, iniciamos la recopilación de información de forma visual y a través del tacto. Lo primero es la topografía del terreno, ya que, definirá la posibilidad de utilizar maquinaría agrícola para la preparación del suelo o para otras prácticas agronómicas. También, brindará información para detectar áreas con riesgo de inundación, o bien, áreas susceptibles a la pérdida de suelo por erosión hídrica. Si detectamos áreas con estas características, debemos plantear estrategias para reducir problemas futuros, por ejemplo, el uso de cubiertas físicas para proteger el suelo, sistemas de drenes, orientación de los surcos y la altura de los surcos o bancales.
De forma visual y con la ayuda del tacto, podemos tener una idea de la textura del suelo. Con esta información inicial ya podemos contrastar la viabilidad de establecer el cultivo agrícola de interés. Tomemos el siguiente razonamiento. Supongamos que te interesa establecer algún tipo de tubérculo. Lo primero que debes considerar es que, el producto que te interesa, se desarrollará en el interior del suelo, por lo tanto, mientras más poroso sea el suelo, más desarrollo tendrá el tubérculo, lo que al final se reflejará en un mayor rendimiento por superficie. Para el tubérculo, lo ideal, es un suelo de textura franca o de textura arenosa. Si nosotros detectamos que nuestro suelo no cumple con las características deseadas, tendremos que realizar ajustes. El primer ajuste puede ser, cambiar de cultivo agrícola. En caso de que desees continuar con el mismo cultivo, forzosamente deberás desarrollar otras acciones, por ejemplo, una buena preparación del suelo para reducir en lo posible el tamaño de las partículas, incorporación de materia orgánica, aumentar la altura de los surcos o bancales y reducir en lo posible la compactación del suelo durante el crecimiento de las plantas.
Al combinar las características de la topografía del terreno y la textura del suelo se puede especular como será el comportamiento de enfermedades fungosas y problemas de estrés hídrico. Cuando hay una combinación de áreas sin pendientes, con mal drenaje y suelo con textura arcillosa, es muy alta la probabilidad de que, durante la época de lluvia, se desarrollen enfermedades provocadas por hongos fitopatógenos. Sabiendo esto con antelación, te debes preparar seleccionando variedades resistentes, formar surcos o bancales elevados, así como, la construcción de un sistema de drenes para eliminar el exceso de agua. El caso contrario puede ser la combinación de áreas con pendientes pronunciadas, suelos arenosos y una baja precipitación anual, esto ocasionará una rápida pérdida de la humedad del suelo, lo que resultará en menos crecimiento de la planta, bajo rendimiento y en casos extremos, la muerte de la planta. En esta situación debes considerar el uso de sistemas de riego por goteo, utilizar acolchado plástico para cubrir el suelo y reducir la pérdida de agua por evapotranspiración, se pueden crear surcos o bancales en curvas de nivel, y cualquier otra práctica que fomente una mayor retención de humedad en el suelo.
Una vez que ya obtuviste información de forma visual y a través del tacto, es momento de conocer el interior del suelo. Esta es una etapa crítica, ya que, el suelo que recolectemos, tendrá que representar las características de toda el área del terreno. Para que entiendas mejor la importancia de esta etapa, debes conocer lo siguiente. La cantidad total de suelo que colectaremos y enviaremos al laboratorio será aproximadamente de un kilogramo. Considera que, en una hectárea de terreno hay una superficie de 10,000 metros cuadrados, por cada 10 centímetros de profundidad, hay un volumen de un millón de litros de suelo. Si nuestro muestreo se realiza a 30 centímetros de profundidad, corresponde a un total de tres millones de litros de suelo. De forma general, un litro de suelo peso aproximadamente 1 kilogramo de suelo, por lo tanto, con esa profundidad de suelo tendremos 3 millones de litros de suelo. Y esa cantidad de suelo será representado únicamente por 1 kilogramo de suelo. Si nuestra muestra de suelo no se colecta de forma adecuada, obtendremos información equivocada, lo que lleva a recomendaciones erróneas, que en última instancia se reflejará en resultados diferentes al esperado. En pocas palabras, solo desperdiciamos la inversión realizada en el análisis de suelo.
En caso de que desconozcas completamente las características de tu suelo, lo recomendable es realizar una excavación en los primeros 90 centímetros de profundidad. Esto te permitirá identificar la composición de los diferentes estratos del suelo. Si se detectan estratos compactados, que eviten la permeabilidad del agua, se tendrá que considerar el uso del subsuelo para romper esas capas compactadas. Por el contrario, si el suelo es arenoso, se puede realizar una preparación mínima, sin que eso represente un problema futuro en el desarrollo de las plantas.
Debes seleccionar un método para definir los puntos de muestreo en todo el área. Las herramientas que puedes utilizar para colectar las submuestras de suelo, deben ser preferentemente barrenas de acero inoxidable, o bien, palas rectas, las de menor diámetro. En caso de utilizar una pala, asegúrate de que no esté oxidada, de lo contrario, contaminará la muestra de suelo. La profundidad del muestreo se debe realizar en los estratos donde se desarrollan la mayor proporción de raíces de la planta. Estos estratos cambiarán en función del tipo de plantas. Hay tres clasificaciones generales, los pastos, los árboles y el resto de cultivos anuales. Si tu intención es establecer pastizales, el muestreo se debe realizar en los primeros 15 centímetros de profundidad. Cuando se establecerán árboles frutales o plantaciones forestales, lo recomendable es muestrear hasta una profundidad de 90 centímetros, obteniendo dos o tres muestras compuestas de suelo, es decir, una muestra por cada 20 o 30 centímetros de profundidad (0 - 30, 31 - 60 y 61 - 90 centímetros). Para el resto de cultivos anuales, el muestreo se puede realizar a 20 o 30 centímetros de profundidad. El número de submuestras dependerá de la homogeneidad del suelo. En suelos homogéneos es recomendable obtener entre 3 y 5 submuestras por hectárea. Si es suelo es heterogéneo, lo recomendable es colectar más de 5 muestras por hectárea. Toma en cuenta que, a medida que aumente la cantidad de submuestras, más representativo será la muestra compuesta, por lo tanto, aumenta la confiabilidad de los resultados.
Se recomienda que por cada área o lote de muestreo, se colecte alrededor de 2.5 kilogramos. Una vez que concluyó la colecta de submuestras, se debe eliminar los residuos vegetales, las rocas y los terrones de mayor. Se mezcla homogéneamente el suelo, posteriormente se divide en dos muestras representativas. Cada muestra debe pesar al menos 1 kg. Una muestra será enviada al laboratorio. El objetivo de la otra muestra de suelo es tenerlo como una reserva, para prever algún incidente que pueda ocurrir durante el envío o en el proceso del análisis en laboratorio, por lo tanto, lo conservarás solo hasta el momento en que recibas tus resultados de laboratorio.
Es importante que consideres lo siguiente, evitar colectar submuestras de suelos en áreas cercanas a depósitos de agua, por ejemplo, ríos, lagunas, incluso en áreas de inundación. Esto se debe a que regularmente a estos sitios llegan por arrastre residuos orgánicos y partículas finas del suelo, formando sedimentos, que regularmente presentan mayor fertilidad en comparación con el resto del terreno. Por lo tanto, si se colectan y se incluye a la muestra representativa, los valores serán mayores al valor real.
Selección de laboratorio y envío de muestras de suelo
Una vez concluido la etapa de muestreo de suelo, debemos seleccionar un laboratorio certificado. La disponibilidad de laboratorios de suelo cambia en función de la ubicación geográfica. De forma general, puedes encontrar laboratorios en universidades o centros de investigación relacionadas con la actividad agrícola. Otra opción es buscar en internet y seleccionar la que mejor se adapta a tus necesidades. Debes solicitar un análisis de fertilidad de suelo, asegúrate de que incluya la densidad aparente del suelo. Antes de enviar tu muestra debes identificarla correctamente, la información mínima que debe contener son las siguientes, la fecha, el nombre del agricultor, la información del área muestreada (número o coordenada geográfica), la profundidad del suelo y el cultivo que pretendes establecer. Para el caso de México, algunos laboratorios certificados pertenecen al INIFAP, Colegio de Postgraduados, Fertililab y diversas universidades o institutos tecnológicos que imparten cursos de agronomía. Actualmente, la inversión un análisis de fertilidad del suelo es alrededor de $100 USD, incluyendo el costo del análisis y el costo del envío de la muestra.
La frecuencia para realizar análisis del suelo dependerá de lo que deseamos conocer. Si te interesa conocer la disponibilidad de nutrientes, es recomendable realizar un análisis de suelo de dos a tres meses antes de establecer un nuevo cultivo agrícola. Si tienes establecidos árboles frutales, se recomienda realizarlo de uno a dos meses antes de realizar la fertilización.
Hasta aquí concluiremos la primera parte de este interesante tema, espero que la información proporcionada sea útil para el éxito de tu proyecto agrícola.
Saludos cordiales, un fraternal abrazo y hasta la próxima.


