Primeros Criterios a Considerar Para Diseñar el Huerto

Les explicamos los criterios que tomamos en cuenta para diseñar nuestro huerto

Nain Peralta-Antonio

8/14/2024

Existen muchos espacios reducidos que no son aprovechados de ninguna forma. Entre los ejemplos más claros están las áreas destinadas a la construcción de viviendas, patios, terrazas e incluso el techo de la casa. Una forma de aprovechar estos espacios es implementando un pequeño huerto para producir vegetales destinados al autoconsumo. En esta ocasión, nos centraremos en espacios de tierra destinados a la construcción de viviendas o a los patios de tierra. En México y seguramente en otras regiones del mundo, los espacios que más se comercializan para viviendas tienen un área de entre 150 y 400 metros cuadrados. A continuación se mencionan los primeros criterios que se deben tomar en cuenta al momento de diseñar el nuevo huerto en estos espacios.

Construcción de vivienda

Para nuestro caso, el agroecosistema se estableció en un área de 840 metros cuadrados. No tenemos planeado construir en los próximos cinco años, por lo tanto, queremos aprovechar ese espacio para producir parte de nuestros alimentos. A pesar de que no pretendemos construir a corto plazo, en el diseño de nuestro huerto, consideramos el espacio que dedicaremos a la construcción de la vivienda. Tomar esto en cuenta es muy importante, ya que, nos ayuda a definir el lugar donde se establecerán cultivos perennes y cultivos anuales. Los cultivos perennes corresponden a vegetales que tienen un periodo de vida indefinido, es decir, pueden vivir por muchos años, aquí se incluyen los árboles frutales y árboles maderables. Los cultivos anuales corresponden a plantas que pueden vivir por un periodo de un año o menor a un año, aquí se incluyen todas las hortalizas. Hay una tercera clasificación que se conoce como semiperennes y básicamente, son plantas que pueden vivir más de un año, pero menos que una especie perenne, un ejemplo son la piña y la papaya. En el área destinada a la construcción de la vivienda solo se deben establecer cultivos anuales y cultivos semiperennes. No se deben establecer cultivos perennes, ya que, tendremos que eliminarlas al momento de construir. De igual forma, se debe tener cuidado, de que los cultivos perennes se establezcan distantes del área de construcción, para evitar que, a través del tiempo, las raíces dañen la construcción.

Ubicación y luz solar

La luz solar es indispensable para el crecimiento de las plantas, de manera general, la mayoría de las plantas necesitan al menos seis horas de luz solar directa cada día. Por lo tanto, es vital escoger un área que cumpla con este requisito. Evaluar el recorrido del sol durante el día puede ayudar a determinar si el sitio seleccionado es el idóneo. La trayectoria del sol es un aspecto que se debe tomar en cuenta al momento de definir el espacio que se dedicará a cada cultivo, lo ideal es que, la orientación de los surcos, las camas o bancales sea de Este a Oste, para reducir problemas falta de luz para los cultivos enanos o de bajo porte. Este tema se abordará detalladamente en otra publicación.

Otro aspecto a considerar es la presencia de vientos. Los vientos fuertes pueden deshidratar a las plantas, romper su tallo y ramas, al igual que derribar flores y frutos. Esto ocurre principalmente en regiones costeras o en áreas de valle, donde no hay montañas que reduzcan la velocidad del viento. Por ejemplo, en regiones costeras del Golfo de México, se ha detectado que entre el invierno y principio de la primavera, las rachas de viento alcanzan una velocidad superior a 70 kilómetros por hora, ocasionando acame (las plantas se doblan sin que se rompa el tallo) de plantas maíz y caña, asimismo, pueden derribar flores y frutos de frutales como el mango y el chicozapote, reduciendo su rendimiento hasta en un 70 por ciento. Para mitigar estos efectos, se puede optar por un lugar protegido por edificaciones, cercas o barreras naturales. Si el área es propensa a vientos fuertes, una recomendación es construir barreras cortavientos o utilizar mallas protectoras. Al momento de elegir plantas, se deben considerar árboles o arbustos resistentes a vientos.

Tipo de suelo y topografía del terreno

Al diseñar un huerto, el tipo de suelo y su preparación juegan un papel crucial en el crecimiento saludable de las plantas. El tipo de suelo afecta directamente a la capacidad de las plantas de absorber nutrientes y agua. Existen tres tipos de suelo comúnmente reconocidos: arenoso, arcilloso y limoso. Cada uno tiene características específicas que deben ser consideradas. El suelo arenoso es conocido por su buena capacidad de drenaje, permitiendo que el agua atraviese rápidamente, pero puede carecer de nutrientes esenciales debido a su alta permeabilidad. Por otro lado, el suelo arcilloso retiene bien el agua, pero puede causar problemas de inundación y llevar a la saturación, afectando negativamente a las raíces. El suelo limoso es el ideal para la mayoría de los huertos, ya que ofrece un balance adecuado entre drenaje y capacidad de retención de nutrientes. En ocasiones no es posible encontrar suelos limosos o también llamados suelos francos, por lo tanto, se deben considerar estrategias para mejorar paulatinamente las características del suelo.

Para las regiones donde se presentan mucha lluvia (más de 1500 mm anuales) y donde son comunes las inundaciones debido a que el terreno es plano, se debe evitar establecer un huerto en áreas que se inundan, ya que, un largo periodo de inundación provocará la muerte de las plantas, ya sea por falta de oxígeno para las raíces o por la proliferación de enfermedades provocadas por hongos y bacterias. Si no se tiene otra opción y aun así desea establecer su huerto en esas áreas, se debe considerar la construcción de camas o bancales elevados, asimismo, construir sistemas para drenar el agua del terreno.

Una situación opuesta puede ocurrir en áreas de baja precipitación (menos a 1000 mm anuales) y donde la topografía del terreno sea con pendiente. Para estas regiones el principal problema será el suministro de agua para las plantas. Si no hay suficiente agua, las plantas no crecerán, producirán poco o incluso pueden morir. Para estos casos, se debe considerar estructuras que permitan captar agua de lluvia, reducir la erosión del suelo y retener el agua que se suministre a través del riego. Se recomienda la construcción de curvas a nivel, terrazas con material inerte (por ejemplo, piedras) o terrazas vivas (utilizando plantas como el pasto vetiver). También se debe contemplar el uso de abonos orgánicos como la composta, el bokashi, residuos de malezas, residuos de cosechas, estiércol de animales y residuos orgánicos del hogar. Para estas áreas es indispensable suministrar mucha materia orgánica al suelo, este tema lo abordaremos detalladamente en otra publicación.